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viernes, 7 de octubre de 2011

El principio (por Rubén Ochoa)


A través de la red entré en contacto con Rubén Ochoa y su extraordinaria sensibilidad. Elegí este texto en prosa poética para incluirlo aquí. Leyendo en este blog otros relatos y los versos ubicados bajo el epígrafe "Renacimiento" es fácil comprender el por qué de la elección. Al final del texto hay 'link' a su 'blog'.


El principio
Él debía morir para renacer. Mi mano fue su mano y después del último latido cerré sus ojos para abrir los míos. Coexistir era imposible; él con sus formas definidas, aceptadas, vivía encerrado entre cuatro paredes que simulaban ser blancas; yo no existía, en un mundo apenas visible mientras dormía con los ojos abiertos, sin soñar pero presintiendo el borde de un sueño.
   Fue durante una noche de principios de año, no sé en qué mes pero seguro era verano, las estrellas frías e insensibles parecían estar al alcance de las manos, igual que la daga y los reclamos. Las ventanas insensibles cerraban el paso, cambiando todo el tiempo de lugar para evitar que el viento entrara aullando. Fuimos cómplices. Él extendió los brazos ofreciendo desnudo el pecho, yo tomé la daga con algo de desprecio, él sonrió sabiéndose muerto, yo sonreí sabiéndome reflejo. La daga atravesó el corazón, que dejó de latir para latir de nuevo en un pecho que antes eran dos. Así la noche asistió a ese asesinato que fue suicidio y también parto.
   Ahora camino herido, me busco en los espejos y en las sombras, en los laberintos sin memoria, en las calles que siento ajenas pero mías, en las noches y en los días. Ahora soy yo y eso es lo que importa. 
(Rubén Ochoa http://rubenochoa.tumblr.com/)