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sábado, 14 de junio de 2014
BUSCAR. QUERER. SEGUIR.
MAÑANA DE PESCA (Constance de Nelson)
domingo, 1 de junio de 2014
EN LOS OJOS DE LOS PÁJAROS
Toda la luz está fuera esta mañana de Junio
regando las amapolas, a miles.
El calor que anuncia el fin de primavera
para mí es ausencia,
no entiendo lo que me dice
ni puedo leer en sus labios
(del celeste más firme)
las letras enguantadas
que vinieron para irse.
Quisiera contemplar cómo sangra la tierra,
en pétalos infinitos,
¡en oleadas!
(Sangre de primavera que brota entre hierbas)
Contemplar no es vivir, pero me calma.
Como tú
sin avisar, sutil, fugaz,
besa y pasa el viento
y deja su estela de caricias
más que sentidas, adivinadas.
Es el viento que ignora su destino
lo que más a mi estado se asemeja.
Vuelo bañado en luz pero sin verte
preñada de letras mi alma, inquieta,
sin saber si decir o si callar el final
del verso aquel que por ti empieza.
Tantos inicios tienes, mi vida,
mas ninguno ahora me contenta.
¿Cómo romper cadenas que son de nada
que no pesan,
que no suenan,
que no dañan?
Cadenas de luz ciñen mis pestañas
veo un azar huérfano de sorpresas
que no te contiene
y que tú no recuerdas.
Se ve el adiós en los ojos de los pájaros
que leen tu nombre escrito en mi mesa.
R.
domingo, 18 de mayo de 2014
YA NO SOY
Ya no soy,
no puedo ser,
no sé,
no quiero,
si tú no me recuerdas.
Lo que aún tengo de ti
es el timbre de tu voz
con ecos del sordo vaivén agudo
de la cuna.
Es el timbre de tu voz,
con mi nombre como un grito,
cuando de la tuya solté mi mano,
esa cuyo tibio calor ahora alabas
sin nombrarme.
Tu voz,
que me hace niño,
que construye en el aire barquitos
de juncos
y cuentos muy viejos,
tu voz de colorín, colorado…
Te preguntaba yo mucho entonces,
mirando hacia arriba,
si era peor ser sordo o ciego;
¡qué amarga la respuesta
que me ha dado el tiempo!
Te escucho para tenerte,
te oigo para estar vivo.
¿Qué ves, madre, cuando me miras?
¿Quién eres cuando te miro?
Ya no soy,
no puedo ser,
no sé,
no quiero,
si tú no me nombras.
En este huracán de sentimientos
que ahora me aturde,
vuelan astillados recuerdos,
partidos por en medio
porque sólo mi lado queda.
Me hieren violentos,
arrancan trozos de mi carne
que es tuya,
que fue contigo una…
aunque tú no lo recuerdes.
¡Ay, este dolor
que duele sin latidos!
Saber que no me sientes,
sentir que ya no sabes.
Quisiera volver a tu interior
para decirte desde dentro
que soy yo,
que soy yo…
darte mi sangre toda,
despertar de nuevo tu conciencia
de bella mujer andaluza,
llenar de cimientos tu mirada
y devolverte al fin el regalo
que me hiciste aquel día,
aquella bendita hora
cuando más calor hacía.
sábado, 17 de mayo de 2014
RECÍBEME ( Ana Arés )
jueves, 15 de mayo de 2014
VIVIR ES LA RESPUESTA (por gentileza de AVL)
Sólo existe el impulso. Una emoción visceral e indefinible que empuja las palabras a través de un rastro de tinta. La huella eterna de algo efímero.
Escribo sobre reflexión. Escribo sobre escritura.
Resulta paradójico. Se plantea como una espiral, unificando dos significados en una duda: ¿La gallina o el huevo?
Absténganse pensamientos científicos. Desvirtúan la magia de la metafísica. De la reflexión en sí misma. De pensar que piensas, sin propósito concreto.
Propósitos. Pierdo el tiempo invirtiéndolo en mí, sin una meta a la vista, únicamente dejando fluir el placer del autoconocimiento. Manejar los recursos más antiguos del ser humano para hallar una respuesta aún sin confirmar. Para hallar conformidad. Para hallar-te. Hallar-nos.
¿Hallarse a uno mismo es algo para lo que estamos preparados?
Quizá la pregunta debería ser:
¿Hallarse a uno mismo es algo para lo que estamos capacitados?
No sabemos dar respuesta a quiénes somos. Simplemente somos, o creemos que somos. Creemos que existimos y nadie nos da muestras de ello. Ni tampoco de lo contrario.
Desvaríos. Concatenación de pensamientos que plantean nuevas cuestiones sin resolver las anteriores. Sin respuesta.
¿Tiene sentido buscar una respuesta?
Quizá la pregunta debería ser:
¿Tiene sentido encontrar la respuesta?
No se puede hablar de respuesta. No se debe.
Hablamos de conclusiones, que convertimos en respuestas porque nunca nadie ha logrado refutarlas.
Pero, ¿cómo estamos seguros de su certeza?
Nunca estamos seguros. Vivimos sumidos en una absoluta incertidumbre de la que no logramos salir.
Vivir. Esa es la respuesta.


