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viernes, 15 de agosto de 2014

La vida es sueño (con permiso)





Nada nos es propio más de un instante,
granos de arena, efímeras posesiones.
No se aprehenden jamás los sueños
colgados como están al fondo de un pasillo
o detrás de vidrios oscuros. Alborozo y lamento...
Andar trabado y libre vuelo,
nada envuelta en nada.
Son humo sobre humo.
Son lo que somos.

Les digo adiós, sin ganas. Nunca responden.
Me aúpo sobre sus hombros,
pero no alcanzo. Horizontes imaginados,
paraísos perdidos. Cenizas.
Y un cierto resplandor de las espadas flamígeras.

Tras la lucha, quedan los heridos.
¿Qué les puedo dar si aún no despiertas?
No sé suturar esas heridas
acallar tantos quejidos
no sé sin tus manos, sin hebras
sin tino.
Que nada oyeron dirán los testigos;
los informes dirán que nada hubo
a lo más, intento torpe de suicidio.

                                                          R.


jueves, 14 de agosto de 2014

La marca del deseo (extraído de "Sueño de una noche..." en este blog)

''Porque el deseo es pregunta
cuya respuesta nadie sabe''      
                                     Luis Cernuda





La mujer que no se ve en los espejos     
me arrastraba a pisar sobre sus huellas,
que prometían el cielo en sus pechos,
falsos besos que no aman, mas dejan
la marca palpitante del deseo.

Dulces ecos de ciudad extranjera,
su boca era el faro de mis ojos.
Mi mano bajando por sus caderas
-breve relato su vestido rojo-

y luego el adiós con sabor a pena.

                                                                         R.

martes, 12 de agosto de 2014

Poco a poco


Foto del autor (2012)



Llueve,
del cielo y de ti. Del cielo.
Son las horas del agua que lava
la sombra, la noche fugaz,
las medusas de los sueños.
Son de agua tus ojos;
tus palabras, de aroma, de humo.
Recordadas. Etéreas. Mansas
como esta lluvia que no viene
con intención de embestirnos.

Empapadas de ti, se apagan las antorchas
tras quemar versos toda la noche.
Se hace jirones lo oscuro
y tú, ajena, duermes por mí,
el desvelado. Puro triunfo
de tu desnudo.
En tantas estancias lo he pintado
que no sé ni contarlas.

Es el color de los embrujos.
Es. Poco a poco.

Los autos dan voz a la carretera
mientras los pasos guardan
el silencio de los caminos.
Música de leche se cuela entre las buganvillas
apaciguando a los vecinos.
Quédanse fuera las enseñas, los escudos
y pasan de soslayo los segundos.
Los ojos ya no rebuscan tarros
repletos de arroz,
de granos que son luciérnagas.
Las columnas de la sangre aguada
sostienen la aurora, madre y hermana 
del Sol, del celeste brillo de lo vivo.
Es un caer de horas que se otoñan,
les falta ocre y calendario. 
Todas, todas te nombran
y se esconden entre la ropa doblada
tras las tres puertas del armario.
Todo esto pasa en vebos y otras palabras,
las elegí para ti, de una en una
como flores, como tela de vestidos.
Luego las hice reposar en bancos encalados,
mientras planeaba esta noche geométrica 
que se va para que tú hayas estado.
                 
                                                           R.





sábado, 9 de agosto de 2014

Mañanas son todas







El día llegará 
en que te pasees por mi memoria,
en ese terreno de ayeres
serán tuyas las huellas que pises.

De lo que me conforma
nada tengo que no sea universo,
de lo conquistado
¿qué si no polvo y palabras?
Algunos fotogramas que hablan
de olas, de espuma y nostalgias.
De nuestro tejer de tacto y saliva.

Llegará el día siguiente,
no creerás que despiertas.
Mañanas son todas pero aquellas
eran otras
que ya no vuelven.
                                              R.

viernes, 8 de agosto de 2014

Ven, es una palabra muda



Fotografía del autor (2007)





Adornada de adelfas que intoxican
el aire y mi mirada
huye y aguarda la carretera;
bastó una palabra tuya
                                (Ven, es palabra muda)
para hacer de mi cuerpo frontera,
el antes y el luego  juegan
a escondidas en mis venas.
Delante y detrás sigue el asfalto.
Marciales limoneros repiten sin cesar
las mismas joyas, a cientos.
Codicioso, disperso yo mis ojos
como haré esta noche ante las estrellas
como haré después frente a tus senos. 

Sé que llegaré a nuestro lugar
allí donde a simple vista se desnuda
el secreto ciudadano de las fases de la luna,
donde se hace más poderosa
la llamada orgullosa de tu sexo,
donde el aroma a jazmines borra
los viejos pudores viejos.
Donde a ti y a mí nos queda
amor tras el deseo.
Ven... me dirás, 
cierra esos ojos llenos.
Ven, me dirás
y ya no habrá luego.

                                              R.




lunes, 4 de agosto de 2014

PONIENTE



En este lugar del sur el viento
imita a las pasiones,
es más fácil percibirlo que predecirlo.

Dibujo del autor 2011


Hablas pulsando los tallos
pero yo nada te entiendo.
Sólo palpo. Siento. Callo.
Permíteme que te lave 
la sangre de los labios.
Aúllas, silbas, ruges, lloras...
Sobre tu grupa nunca tanta poesía
avivando las hogueras
reventando las ventanas
afilando la esquinas.

Te curaría, viento, las ganas
si arrancases tú las mías.

Hierve la herida que no mata
tiene trazas de hechicera,
cambia la voz de las tormentas
mezcla los goces y las penas.

Sé que mueres si te detienes
pero sé un héroe y escucha.
Mi carne llama a la suya, 
sin respuesta.
Sin respuesta.
Se agitan los sentimientos con feroces aleteos
cada pliegue de su vestido esconde
la roja divisa del deseo.

El ansia desordenada de tus dedos
danza y alborota mis cabellos
pero no son esos los que quiero.
No son.
No vinieron.

                                            R.