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domingo, 26 de marzo de 2017

AUSENCIA (Gabriela Mistral)






Se va de ti mi cuerpo gota a gota. 
Se va mi cara en un óleo sordo; 
se van mis manos en azogue suelto; 
se van mis pies en dos tiempos de polvo. 

¡Se te va todo, se nos va todo! 

Se va mi voz, que te hacía campana 
cerrada a cuanto no somos nosotros. 
Se van mis gestos que se devanaban, 
en lanzaderas, debajo tus ojos. 
Y se te va la mirada que entrega, 
cuando te mira, el enebro y el olmo. 

Me voy de ti con tus mismos alientos: 
como humedad de tu cuerpo evaporo. 
Me voy de ti con vigilia y con sueño, 
y en tu recuerdo más fiel ya me borro. 
Y en tu memoria me vuelvo como esos 
que no nacieron ni en llanos ni en sotos. 

Sangre sería y me fuese en las palmas 
de tu labor, y en tu boca de mosto. 
Tu entraña fuese, y sería quemada 
en marchas tuyas que nunca más oigo, 
¡y en tu pasión que retumba en la noche 
como demencia de mares solos! 

¡Se nos va todo, se nos va todo!




                                                 Gabriela Mistral

lunes, 20 de marzo de 2017

Me queda tu ausencia





Para superar el llanto

lo primero son las lágrimas.

Lumbre late tras mis ojos,
consume la paz de mis cuencas,
vacías, incrédulas,
mientras amaso yo tu adiós,
hecho de tantos pasos.

Para quererte mejor,
me quedó tu ausencia.

Me urge tanto amarte
después de tus muchas muertes.
Me urge tanto hablarte
antes de que olvide tu voz para siempre.
Me falta el valor, madre.

Y la fe. Y la esperanza.
Y tú. Me faltas tú.

Ansío la escarcha en los surcos
de mi costado de negra tierra,
mal labrada,
dolida y yerma.
Mas el frío no hará el milagro
de blanquear gotas que no he llorado.







                                                  R.






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jueves, 2 de febrero de 2017

Alegría (de José Hierro, 1947)













Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
un misterioso sol amanecía.
Era alegría la mañana fría
y el viento loco y cálido que embiste.
( Alma que verdes primaveras viste
maravillosamente se rompía. )
Así la siento más. Al cielo apunto
y me responde cuando le pregunto
con dolor tras dolor para mi herida.
Y mientras se ilumina mi cabeza


ruego por el que he sido en la tristeza

a las divinidades de la vida

miércoles, 1 de febrero de 2017

El ímpetu de los torrentes






Niebla,
sin cielo y sin ti. Sin Cielo.
Se muere la tarde,
húmeda de aguas que nada arrastran.
Brota y me empapa la noche, fingiéndose fugaz,
henchida de feroz oscuridad, sin sombras,
sin nada, sin ti. Sin nada.

Muestra el tiempo su verdad.
Es espada y es pared.
Nunca lo supe ver
cuando me sentía eterno.

Palpo el agua de mis ojos.
Pienso palabras grises, de humo;
ascienden de antorchas extintas
que han quemado versos e insomnio.
Cenizas de tildes y parpadeos
que quise fueran de ti. Que quise.

Flota la envidia del ayer, añoranza
del ímpetu de los torrentes,
en estos someros charcos que se evaporan
a su pesar, enmascarados de arcoíris,
como aquellos años disfrazados de infinito.
Se van, se secan. Se van

como tú te has ido.

                                                                 R.
                       




martes, 10 de enero de 2017

Aquel otro (de J.E. Paceco)





Hoy vino a verme el que no fui,
Aquel otro
Ya para siempre inexistencia pura,
Ardid verbal para el hubiera sido,
Forma atenuada de decir no fue.
Ahora lo entiendo: quien no fue ha triunfado,
La realidad no lo manchó, no tuvo
Que adaptarse a la eterna sordidez,
Jamás capituló ni vendió su alma
Por una onza de supervivencia.
El que no fui se fue como si nada.
Ya nunca volverá, ya es imposible.
El que se va no vuelve aunque regrese.
                                                                  (J.E. Pacheco)

domingo, 4 de septiembre de 2016

el agua de la sed y






No se ha movido nada del corazón. Todo en la tierra sigue siendo el planeta concebido. Hemos tomado el agua de la sed y la de las fuentes y hemos decidido oírlas cantar, deslumbrados.

Era solo amar lo que que quedaba

Eran todas las noches esperando, pacientes, deslumbradas, a que acabaran los días hermosos cansados y súbitos, dulces, dulces amantes de entre los sueños desvestidos.

Todas esas noches, hermoso hombre, conmigo. Todas esas noches, cada vez que pronuncias mi nombre como la sed      el agua de las fuentes.


©mar i bel   valdivia palma

   septiembre 
   foto de abril