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miércoles, 16 de diciembre de 2020

La voz a ti debida (1) (Pedro Salinas)




Tu vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías: es tu música.

De tus ojos, sólo de ellos,
sale la luz que te guía
los pasos. Andas
por lo que ves. Nada más.

Y si una duda te hace
señas a diez kilómetros,
lo dejas todo, te arrojas
sobre proas, sobre alas, 
estás allí; con los besos,
con los dientes la desgarras:
ya no es duda.
Tú nunca puedes dudar.

Porque has vuelto los misterios
del revés. Y tus enigmas,
lo que nunca entenderás,
son esas cosas tan claras:
la arena donde te tiendes,
la marcha de tu reló
y el tierno cuerpo rosado
que te encuentras en tu espejo
cada día al despertar,
y es el tuyo. Los prodigios
que están descifrados ya.

Y nunca te equivocaste,
más que una vez, una noche
que te encaprichó una sombra
- la única que te ha gustado -.
Una sombra parecía.
Y la quisiste abrazar.
Y era yo.

domingo, 26 de marzo de 2017

AUSENCIA (Gabriela Mistral)






Se va de ti mi cuerpo gota a gota. 
Se va mi cara en un óleo sordo; 
se van mis manos en azogue suelto; 
se van mis pies en dos tiempos de polvo. 

¡Se te va todo, se nos va todo! 

Se va mi voz, que te hacía campana 
cerrada a cuanto no somos nosotros. 
Se van mis gestos que se devanaban, 
en lanzaderas, debajo tus ojos. 
Y se te va la mirada que entrega, 
cuando te mira, el enebro y el olmo. 

Me voy de ti con tus mismos alientos: 
como humedad de tu cuerpo evaporo. 
Me voy de ti con vigilia y con sueño, 
y en tu recuerdo más fiel ya me borro. 
Y en tu memoria me vuelvo como esos 
que no nacieron ni en llanos ni en sotos. 

Sangre sería y me fuese en las palmas 
de tu labor, y en tu boca de mosto. 
Tu entraña fuese, y sería quemada 
en marchas tuyas que nunca más oigo, 
¡y en tu pasión que retumba en la noche 
como demencia de mares solos! 

¡Se nos va todo, se nos va todo!




                                                 Gabriela Mistral

jueves, 2 de febrero de 2017

Alegría (de José Hierro, 1947)













Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
un misterioso sol amanecía.
Era alegría la mañana fría
y el viento loco y cálido que embiste.
( Alma que verdes primaveras viste
maravillosamente se rompía. )
Así la siento más. Al cielo apunto
y me responde cuando le pregunto
con dolor tras dolor para mi herida.
Y mientras se ilumina mi cabeza


ruego por el que he sido en la tristeza

a las divinidades de la vida

martes, 10 de enero de 2017

Aquel otro (de J.E. Paceco)





Hoy vino a verme el que no fui,
Aquel otro
Ya para siempre inexistencia pura,
Ardid verbal para el hubiera sido,
Forma atenuada de decir no fue.
Ahora lo entiendo: quien no fue ha triunfado,
La realidad no lo manchó, no tuvo
Que adaptarse a la eterna sordidez,
Jamás capituló ni vendió su alma
Por una onza de supervivencia.
El que no fui se fue como si nada.
Ya nunca volverá, ya es imposible.
El que se va no vuelve aunque regrese.
                                                                  (J.E. Pacheco)

domingo, 26 de julio de 2015

El Contemplado (Pedro Salinas)

De mirarte tanto y tanto, 
de horizonte a la arena, 
despacio, 
del caracol al celaje, 
brillo a brillo, pasmo a pasmo, 
te he dado nombre; los ojos 
te lo encontraron, mirándote. 
Por las noches, 
soñando que te miraba, 
al abrigo de los párpados 
maduró, sin yo saberlo, 
este nombre tan redondo 
que hoy me descendió a los labios. 
Y lo dicen asombrados 
de lo tarde que lo dicen. 
¡Si era fatal el llamártelo! 
¡Si antes de la voz, ya estaba 
en el silencio tan claro! 
¡Si tú has sido para mí, 
desde el día 
que mis ojos te estrenaron, 
el contemplado, el constante 
Contemplado!

domingo, 17 de agosto de 2014

NO DECÍA PALABRAS (de Luis Cernuda)






No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Aunque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.




               (L.C.)
 respuesta nadie sabe.

viernes, 15 de agosto de 2014

CANTARES MEXICANOS (Miguel León-Portilla)




Estoy embriagado, lloro, me aflijo,
pienso, digo,
en mi interior lo encuentro:
si yo nunca muriera,
si yo nunca desapareciera.
Allá donde no hay muerte,
allá donde ella es conquistada,
que allá vaya yo.
Si yo nunca muriera,
si yo nunca desapareciera.
Ms.
"Cantares Mexicanos", fol. 17 v.Nezahualcóyotl.
Trece poemas del mundo azteca,
Miguel León Portilla.-  México, 1984

Poema antecomienzo (de José Ángel Valente)



No detenerse.
Y cuando ya parezca
que has naufragado para siempre en los ciegos meandros
de la luz, beber aún en la desposesión oscura,
en donde sólo nace el sol radiante de la noche.
Pues también está escrito que el que sube
hacia ese sol no puede detenerse
y va de comienzo en comienzo
por comienzos que no tienen fin.




miércoles, 30 de julio de 2014

LO QUE NO… (De la obra "55 minutos" de Ana Arés)



Composición de Umnbriel 2009

Lo que no se posee.


Lo que a tu lado está
sin documento,
sin fecha o talonario.

Cuanto amado se posa en el momento,
y se toma por propio, y se comprende
que no ha de perdurar, que hay que ignorar
el ver la fecha, levantar la tapa.

El sueño sin ruido
ajado por el paso de los sueños ajenos
que resiste insolente, su mismo amado espacio.

Eso te doy, sin palabra o contrato.
No es atesorable.
No es valor de mercado,
no es frontera en un mapa
ni pesa en tu equipaje.

Un castillo en el aire es nuestra hacienda.
                                                                    A.A.

sábado, 14 de junio de 2014

MAÑANA DE PESCA (Constance de Nelson)






Poema seleccionado por Ediciones de la MediaNoche para "CINCOPALABRAS"



Extraño es el aire que empuja al velero
entre sobresaltos de espumas.


"¡Un viento ariente!" exclama el pescador.
El horizonte desaparece y reaparece.


Ámbar es el tentáculo en la tenue luz del sol
y crudas las manos que enrollan el sedal.


(En el mar transparente no quedó huella,
y no hubo tiempo para confesar lo ocurrido.)

                                                                                         -CdN-



sábado, 17 de mayo de 2014

RECÍBEME ( Ana Arés )





IMAGEN DE UMBRIEL 2013



Recíbeme otra vez. La primera vez.
Ábreme una vez más de par en par tus puertas.
 
 
Ya me he purificado. Mis plegarias
vuelan al infinito y los demiurgos
ya no los reconozco. No soy más extranjero.
 
 
He asperjado azahares.
He prendido la esencia
y he dejado tan solo
la luz que tú conoces,
la que solo toleras.
La más mínima luz.
 
 
Yo sé que me dirás están abiertas
las puertas a que llamas.
...Mas yo me inclinaré con reverencia
otra vez, esta vez, la misma vez.
                                                            (AA)


domingo, 12 de enero de 2014

Décima MUERTE (por X.V.)






¡Qué prueba de la existencia
habrá mayor que la suerte
de estar viviendo sin verte
y muriendo en tu presencia!
Esta lúcida conciencia
de amar a lo nunca visto
y de esperar lo imprevisto;
este caer sin llegar
es la angustia de pensar
que puesto que muero existo.

Si en todas partes estás,
en el agua y en la tierra,
en el aire que me encierra
y en el incendio voraz;
y si a todas partes vas
conmigo en el pensamiento,
en el soplo de mi aliento
y en mi sangre confundida
¿no serás, Muerte, en mi vida,
agua, fuego, polvo y viento?

Si tienes manos, que sean
de un tacto sutil y blando
apenas sensible cuando
anestesiado me crean;
y que tus ojos me vean
sin mirarme, de tal suerte
que nada me desconcierte
ni tu vista ni tu roce,
para no sentir un goce
ni un dolor contigo, Muerte.

Por caminos ignorados,
por hendiduras secretas,
por las misteriosas vetas
de troncos recién cortados
te ven mis ojos cerrados
entrar en mi alcoba oscura
a convertir mi envoltura
opaca, febril, cambiante,
luminosa, eterna y pura,
en materia de diamante.

No duermo para que al verte
llegar lenta y apagada,
para que al oír pausada
tu voz que silencios vierte,
para que al tocar la nada
que envuelve tu cuerpo yerto,
para que a tu olor desierto
pueda, sin sombra de sueño,
saber quede ti me adueño,
sentir que muero despierto.

La aguja del instantero
recorrerá su cuadrante,
todo cabrá en un instante
del espacio verdadero
que, ancho, profundo y señero,
será clásico a tu paso
de modo que el tiempo cierto
prolongará nuestro abrazo
y será posible acaso,
vivir después de haber muerto.

En el roce, en el contacto,
en la inefable delicia
de la suprema caricia
que desemboca en el acto,
hay el misterioso pacto
del espasmo delirante
en que un cielo alucinante
y un infierno de agonía
se funden cuando eres mía
y soy tuyo en un instante.

Hasta en la ausencia estás viva:
porque te encuentro en el hueco
de una forma y en el eco
de una nota fugitiva;
porque en mi propia saliva
fundes tu sabor sombrío,
y a cambio de lo que es mío
me dejas sólo el temor
de hallar hasta en el sabor
la presencia del vacío.

Si te llevo en mí prendida
y te acaricio y escondo;
si te alimento en el fondo
de mi más secreta herida;
si mi muerte te da vida
y goce mi frenesí
¡qué será, Muerte, de ti
cuando al salir yo del mundo,
deshecho el nudo profundo,
tengas que salir de mí?

En vano amenazas, Muerte,
cerrar la boca a mi herida
y poner fin a mi vida
con una palabra inerte.
¡Qué puedo pensar al verte,
si en mi angustia verdadera
tuve que violar la espera;
si en la vista de tu tardanza
para llenar mi esperanza
no hay hora en que yo no muera!

                                                (Xavier Villaurrutia)

sábado, 15 de junio de 2013

He wishes for the cloths of heaven (William B. Yates)



Had I the heavens' embroidered cloths, 
Enwrought with golden and silver light, 
The blue and the dim and the dark cloths 
Of night and light and the half-light, 
I would spread the cloths under your feet: 
But I, being poor, have only my dreams; 
I have spread my dreams under your feet; 
Tread softly, because you tread on my dreams. 


(traducción)
 Él Desea Las vestimentas de los Cielos  


Si tuviera las vestimentas bordadas de los cielos, 
tejidas con luz de oro y plata, 
los paños azules, sombríos y oscuros 
de la noche y la luz y la media luz, 
extendería los tejidos ante tus pies: 
Pero yo, siendo pobre, sólo tengo mis sueños; 
He tendido mis sueños ante tus pies; 
Pisa con cuidado, porque pisas mis sueños.

sábado, 8 de junio de 2013

POLITICAL INCORRECTENESS







Sé buena, dime cosas incorrectas
desde el punto de vista político. Un ejemplo:
que eres rubia. Otro ejemplo: que Occidente
no te parece un monstruo de barbarie
dedicado a la sórdida tarea
de cargarse el planeta. Otro: que el multi-
culturalismo es un nuevo fascismo,
sólo que más hortera, o que disfrutas
pegando a un pedagogo o a un psicólogo,
o que el Mediterráneo te horroriza.
Dime cosas que lleven a la hoguera
directamente, dime atrocidades
que cuestionen verdades absolutas
como: "No creo en la igualdad". O dime
cosas terribles como que me quieres
a pesar de que no soy de tu sexo,
que me quieres del todo, con locura,
para siempre, como querían antes
las hembras de la Tierra.



Poema de  LUIS ALBERTO DE CUENCA

martes, 15 de mayo de 2012

LA VOZ A TI DEBIDA Versos 1290 a 1316






















Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.
Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
—¿adónde se me ha escapado?—.
Los pongo 
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.


Pedro Salinas, 1933

lunes, 7 de noviembre de 2011

Rima LIII de Gustavo Adolfo Bécquer







Por muy conocido que sea, siempre que leas este poema amarás un poco más la poesía.

Volverán las oscuras golondrinas 
en tu balcón sus nidos a colgar, 
y otra vez con el ala a sus cristales 
jugando llamarán. 

Pero aquellas que el vuelo refrenaban 
tu hermosura y mi dicha a contemplar, 
aquellas que aprendieron nuestros nombres... 
¡esas... no volverán!. 

Volverán las tupidas madreselvas 
de tu jardín las tapias a escalar, 
y otra vez a la tarde aún más hermosas 
sus flores se abrirán. 

Pero aquellas, cuajadas de rocío 
cuyas gotas mirábamos temblar 
y caer como lágrimas del día... 
¡esas... no volverán! 

Volverán del amor en tus oídos 
las palabras ardientes a sonar; 
tu corazón de su profundo sueño 
tal vez despertará. 

Pero mudo y absorto y de rodillas 
como se adora a Dios ante su altar, 
como yo te he querido...; desengáñate, 
¡así... no te querrán!



                                              G.A. Bécquer

miércoles, 19 de octubre de 2011

El alma tenías (de Pedro Salinas 1923)


El alma tenías
tan clara y abierta,
que yo nunca pude
entrarme en tu alma.
Busqué los atajos
angostos, los pasos
altos y difíciles...
A tu alma se iba
por caminos anchos.
Preparé alta escala
—soñaba altos muros
guardándote el alma—
pero el alma tuya
estaba sin guarda
de tapial ni cerca.
Te busqué la puerta
estrecha del alma,
pero no tenía,
de franca que era,
entradas tu alma.
¿En dónde empezaba?
¿Acababa, en dónde?
Me quedé por siempre
sentado en las vagas
lindes de tu alma.


Pedro Salinas, 1923


miércoles, 12 de octubre de 2011

Cendal (por Tania Alegría)



Es de las mejores caracteristicas de este mundo conectado: poder encontrar a lo ancho del mundo tantos y tantas artistas que te emocionen. Ese el caso ahora. Publico aquí un emocionante poema de Tania Alegria que conocí por la red y que ella ha tenido la generosidad de aceptar que se incluya en este blog.


De una tumba a un destiempo
trenzamos un cendal de paradojas.
No existe en el diseño de mis mapas
un territorio abierto a las colmenas:
si fueses miel yo no sería boca.
Si fueses fuente no sería sed.
Por otro lado
(hay siempre el otro lado de la hipótesis)
no existe en el rondel de tus esferas
vía para mi elíptico trayecto.
Si fuese cumbre no serías cóndor.
Si fuese fiera no serías caza.
Sin embargo
(hay siempre un sin embargo al quemar naves)
al pensarte veneno, sal, resina, 
qué lástima me da que no haya sido.

Tania Alegria
http://artesanosliterarios.blogspot.com/2011/10/tania-alegria.html

lunes, 19 de septiembre de 2011

Monumento al mar (de Vicente Huidobro)

Estoy en estos momentos contemplando el mar (y seguramente, él a mí) por lo que no me puedo resistir a incluír este "monumento" de Vicente Huidobro como entrada de hoy en este blog. Es extenso, minucioso y muy bello... como su modelo. ¡Disfrútalo!






Paz sobre la constelación cantante de las aguas
Entrechocadas como los hombros de la multitud
Paz en el mar a las olas de buena voluntad
Paz sobre la lápida de los naufragios
Paz sobre los tambores del orgullo y las pupilas tenebrosas
Y si yo soy el traductor de las olas
Paz también sobre mí.

He aquí el molde lleno de trizaduras del destino
El molde de la venganza
Con sus frases iracundas despegándose de los labios
He aquí el molde lleno de gracia
Cuando eres dulce y estás allí hipnotizado por las estrellas

He aquí la muerte inagotable desde el principio del mundo
Porque un día nadie se paseará por el tiempo
Nadie a lo largo del tiempo empedrado de planetas difuntos

Este es el mar
El mar con sus olas propias
Con sus propios sentidos
El mar tratando de romper sus cadenas
Queriendo imitar la eternidad
Queriendo ser pulmón o neblina de pájaros en pena
O el jardín de los astros que pesan en el cielo
Sobre las tinieblas que arrastramos
O que acaso nos arrastran
Cuando vuelan de repente todas las palomas de la luna
Y se hace más oscuro que las encrucijadas de la muerte

El mar entra en la carroza de la noche
Y se aleja hacia el misterio de sus parajes profundos
Se oye apenas el ruido de las ruedas
Y el ala de los astros que penan en el cielo
Este es el mar
Saludando allá lejos la eternidad
Saludando a los astros olvidados
Y a las estrellas conocidas.

Este es el mar que se despierta como el llanto de un niño
El mar abriendo los ojos y buscando el sol con sus pequeñas manos temblorosas
El mar empujando las olas
Sus olas que barajan los destinos

Levántate y saluda el amor de los hombres

Escucha nuestras risas y también nuestro llanto
Escucha los pasos de millones de esclavos
Escucha la protesta interminable
De esa angustia que se llama hombre
Escucha el dolor milenario de los pechos de carne
Y la esperanza que renace de sus propias cenizas cada día.

También nosotros te escuchamos
Rumiando tantos astros atrapados en tus redes
Rumiando eternamente los siglos naufragados
También nosotros te escuchamos

Cuando te revuelcas en tu lecho de dolor
Cuando tus gladiadores se baten entre sí

Cuando tu cólera hace estallar los meridianos
O bien cuando te agitas como un gran mercado en fiesta
O bien cuando maldices a los hombres
O te haces el dormido
Tembloroso en tu gran telaraña esperando la presa.

Lloras sin saber por qué lloras
Y nosotros lloramos creyendo saber por qué lloramos
Sufres sufres como sufren los hombres
Que oiga rechinar tus dientes en la noche
Y te revuelques en tu lecho
Que el insomnio no te deje calmar tus sufrimientos
Que los niños apedreen tus ventanas
Que te arranquen el pelo
Tose tose revienta en sangre tus pulmones
Que tus resortes enmohezcan
Y te veas pisoteado como césped de tumba

Pero soy vagabundo y tengo miedo que me oigas
Tengo miedo de tus venganzas
Olvida mis maldiciones y cantemos juntos esta noche
Hazte hombre te digo como yo a veces me hago mar
Olvida los presagios funestos
Olvida la explosión de mis praderas
Yo te tiendo las manos como flores
Hagamos las paces te digo
Tú eres el más poderoso
Que yo estreche tus manos en las mías
Y sea la paz entre nosotros

Junto a mi corazón te siento
Cuando oigo el gemir de tus violines
Cuando estás ahí tendido como el llanto de un niño
Cuando estás pensativo frente al cielo
Cuando estás dolorido en tus almohadas
Cuando te siento llorar detrás de mi ventana
Cuando lloramos sin razón como tú lloras

He aquí el mar
El mar donde viene a estrellarse el olor de las ciudades
Con su regazo lleno de barcas y peces y otras cosas alegres
Esas barcas que pescan a la orilla del cielo
Esos peces que escuchan cada rayo de luz
Esas algas con sueños seculares
Y esa ola que canta mejor que las otras

He aquí el mar
El mar que se estira y se aferra a sus orillas
El mar que envuelve las estrellas en sus olas
El mar con su piel martirizada
Y los sobresaltos de sus venas
Con sus días de paz y sus noches de histeria

Y al otro lado qué hay al otro lado
Qué escondes mar al otro lado
El comienzo de la vida largo como una serpiente
O el comienzo de la muerte más honda que tú mismo
Y más alta que todos los montes
Qué hay al otro lado
La milenaria voluntad de hacer una forma y un ritmo
O el torbellino eterno de pétalos tronchados

He ahí el mar
El mar abierto de par en par
He ahí el mar quebrado de repente
Para que el ojo vea el comienzo del mundo
He ahí el mar
De una ola a la otra hay el tiempo de la vida
De sus olas a mis ojos hay la distancia de la muerte



                                                              Vicente Huidobro

lunes, 22 de agosto de 2011

El combate de Eros (por Ludmila)


Un residuo de cenizas 
esta angustia que lo destiñe todo 
un ámbar que inmoviliza los músculos 
la acequia en que me inspiro 
la mielina que se atrasa
la lágrima que empapa 
el pecho deshuesado 
aniquilada por la soledad de los versos
el combate de Eros
el milagro de la tristeza
la diadema de tunas 
la prolijidad de la muerte 
................
Sólo espero el ave 
el que renace 
que recicle este depósito de nada 
que ayude a entender por qué la muerte 
se empecina 
con tanta madrugada...

                                                                                       Ludmila