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domingo, 9 de mayo de 2021

Ser sin haber sido

 


Imagen tomada por el autor... y no, no es un ocaso. Amanecer en Rodalquilar



Caen, por el azar mecidas,

en danza otoñal las hojas;

contados tienen sus días

desde que su verde asoma


y asombra nuestras pupilas.


El fin del vino en tu copa

auguras en cuanto brindas

y sólo descender toca

cuando coronas tus cimas,


en compañía o a solas.


Hoy deseo escapar

al implacable tributo

de finitud que acompaña

al privilegio de ser uno,


de ser algo en vez de nada.


¡Ojalá ser luz sin luto!

poder volver a mi casa,

pintar otra vez los muros,

en la cama poner sábanas


y oír de ella sus gustos.


Recuerdos de doble filo

me llueven dentro del cráneo

pero no logra su rito

que se cumpla mi deseo,


querer ser sin haber sido.


                                             R.



















.

martes, 11 de abril de 2017

UNA HURÍ

                         
                                 

 Micro.relato matinal   

     Un esquema bien ordenado, perfectamente lógico, basado en la cintura de una hurí se ha derrumbado repentinamente y te ha dejado a merced de los sonidos. 
     Te ves a ti mismo desde otro lugar (¡a ver si resulta que tienes el don de la ubicuidad!). Los sonidos no son muchos pero tienen una ventaja: no se les puede agarrar y tienen un jefe muy persistente.
    Los sonidos te están venciendo. Intentas una última vez la huída, retomar el tranvía dorado y subacuático, pero se escapa a lomos de los sonidos, raptado para siempre. No sabes aún si eres tu o eres aquel que ves dormido. 
    Durante un instante no has sabido nada pero ahora ya está claro, apagas el despertador (destructor consentido de esquemas bien ordenados).                                                                                     
                                                                                                         R.

viernes, 15 de agosto de 2014

La vida es sueño (con permiso)





Nada nos es propio más de un instante,
granos de arena, efímeras posesiones.
No se aprehenden jamás los sueños
colgados como están al fondo de un pasillo
o detrás de vidrios oscuros. Alborozo y lamento...
Andar trabado y libre vuelo,
nada envuelta en nada.
Son humo sobre humo.
Son lo que somos.

Les digo adiós, sin ganas. Nunca responden.
Me aúpo sobre sus hombros,
pero no alcanzo. Horizontes imaginados,
paraísos perdidos. Cenizas.
Y un cierto resplandor de las espadas flamígeras.

Tras la lucha, quedan los heridos.
¿Qué les puedo dar si aún no despiertas?
No sé suturar esas heridas
acallar tantos quejidos
no sé sin tus manos, sin hebras
sin tino.
Que nada oyeron dirán los testigos;
los informes dirán que nada hubo
a lo más, intento torpe de suicidio.

                                                          R.


martes, 12 de agosto de 2014

Poco a poco


Foto del autor (2012)



Llueve,
del cielo y de ti. Del cielo.
Son las horas del agua que lava
la sombra, la noche fugaz,
las medusas de los sueños.
Son de agua tus ojos;
tus palabras, de aroma, de humo.
Recordadas. Etéreas. Mansas
como esta lluvia que no viene
con intención de embestirnos.

Empapadas de ti, se apagan las antorchas
tras quemar versos toda la noche.
Se hace jirones lo oscuro
y tú, ajena, duermes por mí,
el desvelado. Puro triunfo
de tu desnudo.
En tantas estancias lo he pintado
que no sé ni contarlas.

Es el color de los embrujos.
Es. Poco a poco.

Los autos dan voz a la carretera
mientras los pasos guardan
el silencio de los caminos.
Música de leche se cuela entre las buganvillas
apaciguando a los vecinos.
Quédanse fuera las enseñas, los escudos
y pasan de soslayo los segundos.
Los ojos ya no rebuscan tarros
repletos de arroz,
de granos que son luciérnagas.
Las columnas de la sangre aguada
sostienen la aurora, madre y hermana 
del Sol, del celeste brillo de lo vivo.
Es un caer de horas que se otoñan,
les falta ocre y calendario. 
Todas, todas te nombran
y se esconden entre la ropa doblada
tras las tres puertas del armario.
Todo esto pasa en vebos y otras palabras,
las elegí para ti, de una en una
como flores, como tela de vestidos.
Luego las hice reposar en bancos encalados,
mientras planeaba esta noche geométrica 
que se va para que tú hayas estado.
                 
                                                           R.





domingo, 1 de junio de 2014

EN LOS OJOS DE LOS PÁJAROS




Toda la luz está fuera esta mañana de Junio
regando las amapolas, a miles.
El calor que anuncia el fin de primavera
para mí es ausencia,
no entiendo lo que me dice
ni puedo leer en sus labios
(del celeste más firme)
las letras enguantadas
que vinieron para irse.

Quisiera contemplar cómo sangra la tierra,
en pétalos infinitos,
¡en oleadas!
(Sangre de primavera que brota entre hierbas)

Contemplar no es vivir, pero me calma.

Como tú
sin avisar, sutil, fugaz,
besa y pasa el viento
y deja su estela de caricias
más que sentidas, adivinadas.

Es el viento que ignora su destino
lo que más a mi estado se asemeja.
Vuelo bañado en luz pero sin verte
preñada de letras mi alma, inquieta,
sin saber si decir o  si callar el final
del verso aquel que por ti empieza.
Tantos inicios tienes, mi vida,
mas ninguno ahora me contenta.

¿Cómo romper cadenas que son de nada
que no pesan,
que no suenan,
que no dañan?
Cadenas de luz ciñen mis pestañas
veo un azar huérfano de sorpresas
que no te contiene
y que tú no recuerdas.
Se ve el adiós en los ojos de los pájaros
que leen tu nombre escrito en mi mesa.
                                                                 R.



domingo, 10 de noviembre de 2013

Y de postre...











Tú ya lo sabías,
como todo lo que deseo.
Has dejado encadenar minutos cuajados de bocas,
que están prometiendo besos
en cada sorbo de vino.

Helados derretidos,
decoran de anhelos los platos
que son lienzos para el olvido
del devenir de lo vivo.

Baila el aire cargado
de moléculas que inventamos
y las paredes se lucen de Gauguin,
todo es un renacer extasiado.

Ecos de las miradas que sonaban como suspiros,
ojos que devoran ojos,
manos de impacientes dedos
tatúan su huella en el perfume,
abren surcos en los cabellos
y los siembran de deseo
y los riegan de sudores.

Se recortan siluetas contra el techo
se abanica la alfombra con jadeos,
las copas se empañan por no vernos
...
pues siempre es superior lo imaginado.

                                                             R.








sábado, 29 de junio de 2013

Acordes de tango (sin Gardel)







Del aire,
del aire vengo huyendo,
hace años, muchos,
hace muchos versos;
quiero esquivar su necesidad
quiero saltar el abismo abierto
de mi propio sepulcro,
seguir después,
seguir.

La ensoñación de no ser mortal
empapa mis pensamientos
aturde cualquier sentido
difumina los recuerdos,
los abate al fin
con olas de futuro,
inacabables.

Me hallo contemplando, sin respirar,
un par de espejos enfrentados

dando eco a una voz que no es voz
es luz de niebla.
Va, viene, va....
se diría colgada de acordes de tango,
décadas de nada
que parecen nada,
desde lejos
que nada de cerca son,
ni recuerdos.

Dice cosas muy quedas,
dice miedo, dice eterno;
me habla del poder sobrenatural de las palabras:
todo será como yo lo nombre.
Deja huellas invisibles, rimadas
como pasos en el andén
de una estación desierta.

Pero el aire me falta,
huir no sirve,
rimar no basta.

De espejos rotos se puebla el universo,
abro los ojos cegado de estruendo,
gime la mecedora,
dice que el no morir es eso,
un juego infantil de reflejos,
eternizar el instante
enlazando geometrías,
giro tras giro de un caleidoscopio.

Pero yo sé que no es cierto,
bastaría con no nacer para esquivar el fin
para evitar la necesidad de aire.
El no morir que yo quiero
cruje de azar
arde en lo incierto

y tiene que ver con recuerdos
en las memorias de aquellos
que hayan hablado mis versos.


                                                               R.



domingo, 16 de junio de 2013

Horas de Venecia







Vinieron a buscarnos, 
vendrán;
ansiosos de pasado, de horizontalidad
con el fracaso latiendo en su centro.
Ese equilibrio suyo será el lastre que nos dé ventaja
como cada mañana decorada de hazaña
como detrás, debajo y encima de las sábanas.

Estamos fuera de su alcance, cabalgando
en gemidos 
que hacen brillar la noche
al modo del vidrio soplado.


Aunque me hables de sus pasos 
que te siguen cuando nos separamos,
yo seguiré admirando prodigios
en tus labios
a resguardo de las aguas grises
que crecen como el calendario.

Tengo, guardadas en ti, horas de Venecia

de pleamar sin olas
y caricias arenosas de playas de levante
que iluminaban tus ojos cuando te reías.
Miradas tuyas tengo que se pierden en la estela
espumosa,
aquella
que hablaba de rumbos en pasado,
que era puro aroma para la vista.

Quisieron quitármelas,
querrán.

Íntimos miedos,
viejos pecados
de quebrado horizonte.
Esos recuerdos nuestros serán la niebla
en que pierdan el rastro
de mis latidos
de tus destellos.

Puse marcas en los mapas con los besos

que nos dimos;
aquellos
que dilataban pupilas
como corazones.
Rastros dejé de tus ojos
que teñían los ríos
como en Canaima.
Cerezas de cielo y agua
dichosas de caricias,
cálidas
por el abrigo de tus párpados.


Buscaron mis caminos,
buscarán
enfebrecidos de falsa geografía.
Distancias,
desencuentros,
agitar de manos con la vista nublada.
Sus coordenadas serán el laberinto
que les aleje de nosotros
por siempre.

Enredé mechones tuyos en las fronteras,
en el contorno de las islas
y en los puentes del Sena.
El agua les saluda
como si no hubiese relojes.
Hay todavía violines que guardan
notas de la voz tuya
sin saber que no estás ya en Praga.
Hacías vibrar el aire
cuando pensabas nombrarme
y sólo yo lo escuchaba.


Causaron heridas crueles
las causarán.

Pero no temas, amor,
los nombres nuestros
que conservan los registros,
no sabrán pronunciarlos
aún estando escritos
no podrán decirlos;
el tuyo no es de su mundo,
el mío, salvo en tus labios,
no tiene sonido.

                                                      R.


(No les dedico ni el olvido

a las miradas turbias,
al charol de sus pisadas.
Sé lo que quieren robar.)









lunes, 10 de junio de 2013

Amar tus sueños








Existo tal vez para amar tus sueños,
para escribir los versos que te conforman;
puedo ser huella, sin más
sólo suelo para tu sombra.
Imito tu pelo con torpes caligrafías,
en sonoros renglones me enredo
para acariciar la pendiente de tus caderas,
buscando besar con mis manos, tus senos.

Imagino al azar tejiendo
carambolas durante siglos
con el único fin de vernos
pasear hoy
de la cintura prendidos,
de vernos
a ti viva
a mí, escribiendo...

Me hablas de otros mundos
por las mañanas;
en el desayuno
acaricias las palabras con tu voz,
con tus pestañas;
¡qué fácil es amar tus sueños!
empapados de ti,
ahuecados, amoldados al curvo universo
de tus ojos,
de tus ojos.

Es cosa de poetas decir que el amor dulce
no es amor,
que a escondidas duele el deseo
agitado y amargo,
cargado de preguntas que alimentan miedos.

Pero yo existo para amar tus sueños
que son eso de ti que no sabemos,
son la belleza que te sale desde dentro.

Las preguntas del deseo suenan ahora más calladas,
el tiempo se acumula en la memoria.

De pronto me entristece
el luto de las respuestas,
el tic tac de los vestidos que viene a empujarnos.

Saldremos a la calle
quebrada de estruendos,
tú a repartir la vida que te sobra
yo a esperar que te ilumines
luego, cuando te quites la ropa;
ser de nuevo
sólo suelo para tu sombra.

                                                R.











miércoles, 5 de junio de 2013

Contradicción (viejo poema de hace más de 20 años)









Vuelo sobre campos de sueños
como un héroe, semidiós
reviento labios de metal no besados
estrangulo gargantas minerales
con mis manos.
Soy una profunda contradicción.

Mi amor es Venus y es Marte,
nace en la espuma
nace del rojo de mi sangre.
Quiero ser espuma
quiero ser de piedra,
pero me miro y sólo veo sangre de caverna.

Labro campos, los siembro de sueños
como un héroe cotidiano.
Derribo estrellas de mi sudor
 sobre mundos pequeños.

Ya no huelo mi sangre
y mi corazón ya no arde.
La niebla que me nace 
en las pestañas
es mi único pensamiento.

Soy una profunda contradicción,
muero donde todo nace.

                                            R.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Las voces bellas dejan mejores recuerdos







De soledades dobles se nutre la muerte
cuando otros dolores no le alcanzan.



Él amaba la belleza.
Ella adoraba ser amada.

Escribió en las onduladas paredes
de su habitación repleta de mecedoras:
"Las voces bellas dejan
mejores recuerdos.
Los rostros bellos arrastran
más las miradas
pero hay almas
con un aroma inolvidable".

Amaestraba golondrinas,
en bandadas,
para escribir en el cielo
versos invulnerables.

Tarde aprendió que amar
es más fácil con el invierno
en el futuro, 
cuando todo, menos miedo,
se siente ante un balcón abierto.

Sin posible cura,
él murió de sí mismo.
Ella, de venas azules
de tanto leer en el cielo,
no pudo superarlo.

Un adiós de doble cara
que nadie pronunció.

No hubo duelo.
No había ya recuerdos,
caídos todos en la almohada
de inconexas plumas
que habitaba su cráneo.

El silencio aquel que golpeaba,
la extrema sencillez de ese dolor
de quien ya no ama,
de quien todo lo olvidó.
                                        R.



domingo, 12 de mayo de 2013

Las manos como un torrente





A cierta edad, tienen los recuerdos una mirada de ojos entreabiertos, los párpados caídos, el vidrio húmedo del que sabe lo que los viejos saben (R.)







La determinación de amar
te arrastró toda tu vida,
cinceló toda tu suerte
rebosante de idolatría.

Eras un llegar sin avisar
un final de olvidos.

Una risa tormentosa te adornaba
un relumbrón precediendo siempre
la carcajada.

El pecho se te hacía dunas
de rubia arena sobre la cama
y tu voz era de espuma
en la madrugada.
Decías con palabras
ruidosas como palomas
que nunca hay nada que perder
salvo la vida.
Al decirlas, sin querer movías
las manos como un torrente.

Tus invencibles ojos
y tus labios cálidos
ya no contemplan
ni dicen auroras,
ahora eres sólo un recuerdo
 como la llama
de una lumbre que se apaga;
ya no atrapas las miradas
cuando bajan los párpados
llamando al sueño.


                                   R.



domingo, 24 de marzo de 2013

La vida nos olvida







 La vida se olvida,
sueños y anhelos son
lo que llamamos
memoria.
Resuena sin descanso
el improbable vacío 
de que estamos hechos,
del que no sabemos.
Huecos de colores son
lo que llamamos
recuerdos.

Todo es sensación y nada más,
el engaño mancha
de dolor o gozo
lo que creemos tocar.

Pero la nada no me derrota,
a su olvido no me resigno.
Elijo, entre todos los sentidos 
el del escuchar,
con los oídos bien abiertos,
con los ojos
con los poros.
Escuchar,
pues cuando habla el amor
se limpian las palabras.
Cuando recuerda el amor
se lavan los recuerdos,
es más verdad la vida
y es menos cruel su olvido.

***
Mas por más que lo intento
no cabe la vida en un poema,
ansias y recuerdos caben,
caben latidos
de amistad,
de odio,
de olvido;
tras el ritmo y la rima escondidos
acechan lágrimas y regocijos, 
el frío de la muerte,
el calor de los amigos
y aquellos lejanos crucifijos
que besamos con labios limpios.

Bellas miradas de ojos bellos
y la dulce herida 
del amor que dimos.

Construyen poemas las palabras
abarcan los poemas universos,
mas no la vida,
que se olvida
que se aleja
y que descubrir te deja
que todas las dunas son una
como de las olas, la espuma.
Como las caras de la luna
y el llanto a solas
que suma
ausencia y dolor,
salitre y sueño.

Por más que lo intento
no cabe la vida en un poema,
tendría dos versos,
así lo siento yo,
dos.

Cuando habla el amor
se limpian las palabras.

Versos de invencible mirada
y dedos cálidos,
con la ambición de ser 
en cada sílaba,
con cuerpo y alma,
desierto y agua.

Al decirlos, sin querer
batiré mis alas hacia poniente
como cuando amaba
como entonces, 
como mañana.
                   R

miércoles, 14 de septiembre de 2011

La llamada (1983)

Vivo estoy bajo la muerte
que habita arriba
entre dormida y transparente.
Después del día último
los papeles se invierten:
yo, bajo la tierra, soy el vivo
y arriba todo es inerte.

Se diría que guardo el pasado
escrito en vidrios amarillos
para, un día, herirme con su oro
y desangrarme
y ser planeta,
heredar la paz eterna del cementerio.

Un día me haré escenario
me heriré,
me haré planeta
con la más sencilla de las recetas.

(siento que me invita la tierra
llamando a la tierra que llevo dentro).
                                 R.






Dibujo de Umbriel. Tintas sobre papel (2008)

lunes, 22 de agosto de 2011

El Miedo

Esta emoción tan útil en tiempos remotos para la conservación de la especie, es ahora una rémora espiritual de la que deberíamos ser capaces de librarnos... por evolución o por necesidad, que viene a ser lo mismo.


Cuando llovía,
herrumbre llovía
y en los charcos se acunaban
siempre las mismas criaturas,
temor y monotonía.
De su inconfeso desliz
nací entre errores y dudas
¡doloroso frenesí
de tus pasiones oscuras!
me alimentaba de tí
con inventadas excusas,
diez noes por cada sí
y mentiras que hice tuyas.


Si piensas que llega el fin,
crees que ya no me escuchas
y que podrás ser feliz,
mis falsas palabras mudas
te volverán a decir
que tienes sólo preguntas
¿puedes el amor sentir?
¿trazadas rutas secundas?
¿cómo serían sin mí
esos poemas que alumbras?


¡Cuando llueva
olvido llueva!
es tu deseo sincero
pero las aguas profundas
arrastran sonido viejo
y el eco de tantas sumas
no lo acalla un aguacero
¡ay, las heridas ocultas!
las muestra siempre el espejo.


Los lamentos que murmuras
me dan también alimento
y cada plan que elucubras
para escapar del desierto
lo convierto en nuevas dunas
que apuntalan tu aislamiento;
si, con ello, te torturas
logrado tengo mi anhelo.


                                                         R.

sábado, 20 de agosto de 2011

La Columna




Hay quien cree que existía
antes que los días desgranaran,
uno a uno, los tiempos;
que sus perfectas líneas 
otros hombres conocieron
antes de que existiese la Historia.

Aislada por el agua redonda,
mantiene en pie su esbeltez
eternamente agónica
de roca que fue roca 
y casi aire ahora es.

Nadie ha sabido nunca cual pudo
ser la razón de su pétrea vida,
si nació para lanza
o para escudo.

Para admirarla, parece nacida.

Especulan sobre su belleza,
si está en la piedra o en la medida,
mas yo sé que está en nuestra cabeza
y en su inutilidad, enemiga
del mercadeo y de la vileza.
                                                             R.

martes, 19 de julio de 2011

Quimeras (1980)



En esta pequeña habitación mía
revolotean    quimeras,   veloces
se estrellan contra la  pared fría
y repiten las esquinas, sus voces.
                                                        R.


miércoles, 22 de junio de 2011

Inverosimil (2009)

En verso libre, esta composición retrata cómo, tras la sanación, no es fácil reconocerse en la persona atormentada que éramos. Afortunadamente, la poesía es también buena medicina para los males del espíritu humano. 





No consigo comprenderlo.
Ahora queda tan lejano que me cuesta siquiera imaginarlo;
¡no quiero aceptarlo!
Pero, en el fondo, sé que ése era yo.
Sobrevolaban mi cabeza delirios,
como gaviotas
sin rumbo
con estruendo…
mientra los miedos se arrastraban
por pequeñas galerías excavadas por topos ciegos…
muchas veces ambos navegaban por mis venas,
empapados de rojo, enfriando mis latidos,
acechando,
esperando que muriera.
Han pasado pocos meses y casi una vida.
No consigo comprenderlo;
ahora es tan inverosímil como la sed para quien ya bebió,
como el olor del mar en esta meseta.
Sé que era yo, el prisionero de miedos,
azotado por presagios que nunca se cumplieron
pero que cada día aguardaban
para asaltar mis sueños desde dentro.
Ahora, ahora…
El futuro aún no es ahora,
el pasado no me pertenece ya,
sé que era yo pero ya no lo soy más.
Ahora puedo ver
los engranajes de metal dentro del tronco de los árboles.
Puedo ver
como suspendido a mucha altura, desde el cielo…
puedo ver
por los polvorientos caminos de una vieja tierra
viajar, cual rebaños,
olvidados sueños
y esperanzas muertas.
Todo ello queda atrás, unos meses atrás
toda una vida de conflicto entre pasión y prudencia
-¡qué difícil tomar partido!-
No puede ser la vida una cadena
de presentes huérfanos de recuerdos,
preñados siempre de amenazas
y de miedos…
¡Fuera de mí el invierno!
Y… sin embargo ¿cómo calificar el hecho de estar todavía aquí
donde no quiero estar?
¿y continuar únicamente soñando con estar allí
donde quiero estar?
La palabra no me gusta, pero sólo hay una.
¡Cuánto más dulce sería la vida
si, además de haberlo deseado,
hubiese logrado estar muerto!
R.