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miércoles, 5 de junio de 2013

Corazón de sol y horóscopos (Heisemberg por principio)






Olas y acantilado
vendavales e incendios
son dibujos de las manos,
sombras de juegos chinescos.
En verso y axioma enmarcamos
el azar que no entendemos
que escrito está, encriptado
en las yemas de los dedos.

De lo muerto a lo cierto no hay trecho,
de dudas palpita la vida,
de idas y venidas son sus venas
que mil lunas no concretan,
germinan ciento por una, 
como espigas
bajo el caótico calor
de un corazón de sol y horóscopos,
ese calor que todo lo agita,
que nunca retorna,
que aguarda.

Se bifurca a cada paso

el camino de lo vivo,
nada puede latir 
sin plasmar un laberinto;
sabemos, 
sabemos sin decirlo,
ser guardianes de lo incierto.
Llevamos escrito en los ojos
que predecible
es el singular de muertos.


                                            R.


Contradicción (viejo poema de hace más de 20 años)









Vuelo sobre campos de sueños
como un héroe, semidiós
reviento labios de metal no besados
estrangulo gargantas minerales
con mis manos.
Soy una profunda contradicción.

Mi amor es Venus y es Marte,
nace en la espuma
nace del rojo de mi sangre.
Quiero ser espuma
quiero ser de piedra,
pero me miro y sólo veo sangre de caverna.

Labro campos, los siembro de sueños
como un héroe cotidiano.
Derribo estrellas de mi sudor
 sobre mundos pequeños.

Ya no huelo mi sangre
y mi corazón ya no arde.
La niebla que me nace 
en las pestañas
es mi único pensamiento.

Soy una profunda contradicción,
muero donde todo nace.

                                            R.

martes, 21 de mayo de 2013

Desconocido (....como Bécquer)







Creen que saben de mí
por cosas vistas en los balcones.
Aran el aire
con palabras
robadas de buzones oxidados;
pero ninguna es cierta
y, a la noche, se encogen
en despachos de paredes con fechas.


Hablan como hablaban,
sin acentos
con plomo
con tedio.
Creen que saben de mí
por mis iniciales del pañuelo.
Andan como andaban
con pasos inciertos
pocos y necios,
de agua negra manchados.
No hay camino que los quiera
ni acera
ni vereda
ni húmedas arenas
ni escalera de cadalso
ni tan siquiera el ajado
portal de los infiernos.
Las huellas malditas de sus malditas palabras
se pierden sin ecos
se van sin vuelos
se borran
como borra el tiempo
la mitad de los recuerdos,
como borra el poeta
desconocidos versos.


Quiméricos seres que me habitan
nacen de sus pesadillas
pero ninguno es cierto
aunque ellos los gritan
con los labios muertos,
en una lengua envejecida.

Nada llevo por dentro
salvo un dolor de aullidos
sordos,
como latidos
de un corazón sin vestidos.

Pero de eso, ellos nada saben
cegados por sus cristales,
aúpan sobre mentiras
cadáveres de verdades.

Cuando voy a encontrar sus miradas,
cuando silba el látigo de mis ganas
y los muebles se vuelven de agua
ninguno muestra su cara;
antifaces de humo a mi diestra,
diafragmas que se cierran.
Por mucho que trabe pestañas
por mucho que mire a la espalda
el cartón de las caretas gana
siempre la jugada.
                                        R.







miércoles, 15 de mayo de 2013

Las voces bellas dejan mejores recuerdos







De soledades dobles se nutre la muerte
cuando otros dolores no le alcanzan.



Él amaba la belleza.
Ella adoraba ser amada.

Escribió en las onduladas paredes
de su habitación repleta de mecedoras:
"Las voces bellas dejan
mejores recuerdos.
Los rostros bellos arrastran
más las miradas
pero hay almas
con un aroma inolvidable".

Amaestraba golondrinas,
en bandadas,
para escribir en el cielo
versos invulnerables.

Tarde aprendió que amar
es más fácil con el invierno
en el futuro, 
cuando todo, menos miedo,
se siente ante un balcón abierto.

Sin posible cura,
él murió de sí mismo.
Ella, de venas azules
de tanto leer en el cielo,
no pudo superarlo.

Un adiós de doble cara
que nadie pronunció.

No hubo duelo.
No había ya recuerdos,
caídos todos en la almohada
de inconexas plumas
que habitaba su cráneo.

El silencio aquel que golpeaba,
la extrema sencillez de ese dolor
de quien ya no ama,
de quien todo lo olvidó.
                                        R.



domingo, 12 de mayo de 2013

Las manos como un torrente





A cierta edad, tienen los recuerdos una mirada de ojos entreabiertos, los párpados caídos, el vidrio húmedo del que sabe lo que los viejos saben (R.)







La determinación de amar
te arrastró toda tu vida,
cinceló toda tu suerte
rebosante de idolatría.

Eras un llegar sin avisar
un final de olvidos.

Una risa tormentosa te adornaba
un relumbrón precediendo siempre
la carcajada.

El pecho se te hacía dunas
de rubia arena sobre la cama
y tu voz era de espuma
en la madrugada.
Decías con palabras
ruidosas como palomas
que nunca hay nada que perder
salvo la vida.
Al decirlas, sin querer movías
las manos como un torrente.

Tus invencibles ojos
y tus labios cálidos
ya no contemplan
ni dicen auroras,
ahora eres sólo un recuerdo
 como la llama
de una lumbre que se apaga;
ya no atrapas las miradas
cuando bajan los párpados
llamando al sueño.


                                   R.



domingo, 24 de marzo de 2013

La vida nos olvida







 La vida se olvida,
sueños y anhelos son
lo que llamamos
memoria.
Resuena sin descanso
el improbable vacío 
de que estamos hechos,
del que no sabemos.
Huecos de colores son
lo que llamamos
recuerdos.

Todo es sensación y nada más,
el engaño mancha
de dolor o gozo
lo que creemos tocar.

Pero la nada no me derrota,
a su olvido no me resigno.
Elijo, entre todos los sentidos 
el del escuchar,
con los oídos bien abiertos,
con los ojos
con los poros.
Escuchar,
pues cuando habla el amor
se limpian las palabras.
Cuando recuerda el amor
se lavan los recuerdos,
es más verdad la vida
y es menos cruel su olvido.

***
Mas por más que lo intento
no cabe la vida en un poema,
ansias y recuerdos caben,
caben latidos
de amistad,
de odio,
de olvido;
tras el ritmo y la rima escondidos
acechan lágrimas y regocijos, 
el frío de la muerte,
el calor de los amigos
y aquellos lejanos crucifijos
que besamos con labios limpios.

Bellas miradas de ojos bellos
y la dulce herida 
del amor que dimos.

Construyen poemas las palabras
abarcan los poemas universos,
mas no la vida,
que se olvida
que se aleja
y que descubrir te deja
que todas las dunas son una
como de las olas, la espuma.
Como las caras de la luna
y el llanto a solas
que suma
ausencia y dolor,
salitre y sueño.

Por más que lo intento
no cabe la vida en un poema,
tendría dos versos,
así lo siento yo,
dos.

Cuando habla el amor
se limpian las palabras.

Versos de invencible mirada
y dedos cálidos,
con la ambición de ser 
en cada sílaba,
con cuerpo y alma,
desierto y agua.

Al decirlos, sin querer
batiré mis alas hacia poniente
como cuando amaba
como entonces, 
como mañana.
                   R