Ansel Adams
I
Aún no eres mas yo te presiento
me estás naciendo, otoño,
a destiempo;
ya me hiere desde dentro
tu pasado de calores
que sólo calienta sueños.
Puñal de añoranza, dulce y amargo
hoy me esfuerzo en olvidar tu hoja
mas no escapo,
sucumbo a tus asaltos
más si más escuchar quiero
el pálpito urgente del ahora,
las notas puras del puro presente;
más si más evitar quiero
las equívocas esquinas
de ambigua simetría
que fabrica la memoria,
pues quien añora, marchita la voz
y reverdece el eco...
II
pero es tan fugaz el momento
aun siendo el océano inmenso!
¿Cómo escapar de ese vértigo?
se abre a mi espalda un abismo
de lo que pudo haber sido;
con ello forjas tú, tu hoja de doble filo
III
Eres, maldito o no, tiempo de recuento:
actos, palabras y pensamientos,
el amor de mi mujer, sus manos,
abrazar a pie firme a mi hijo,
besar en la frente a mis padres
¡Ah, si en las cortas letras
de la palabra amigo
quedase mi nombre grabado!
y atender los sentimientos.
R.