Déjame amarte suavemente
con la palabra precisa que te falta,
con la honesta verdad que te profeso
como si fueses aire que te respirara.
Déjame sentirte en tiernos vuelos
con las alas tendidas cada tarde,
para posarme sobre el hombro de tus noches
para sentirte en mi ocaso cuando arde...
Déjame ser la paloma que esperabas,
ave inocente del amor que en tu balcón posara;
la que anide en el rincón floreado con tus rosas
para saciar la sed su tu boca de almibara.
Y si alguna vez ya no amanezco...
Y fría me recoges llevándome a tu pecho,
piensa que te dejo el alma entera
para darte lo mejor, ¡si nunca te di nada!
y sólo pude regalarte dos palabras...
La caricia perdida con el beso no dado,
la mirada deseada del amor que se acaba;
de un amor que termina para siempre en la nada,
las palabras precisas que te dejo en el alma.
*
Elisa (http://lacharcadeelisa.blogspot.com)