Vinieron a buscarnos.
Vendrán,
ansiosos de pasado, de horizontalidad,
con el fracaso latiéndoles en el centro.
Ese equilibrio suyo será el lastre
que nos dé ventaja
cada mañana convertida en hazaña,
detrás, debajo y encima de las sábanas.
Estamos fuera de su alcance, cabalgando
en gemidos
que hacen brillar la noche
como vidrio soplado.
Aunque me hables de sus pasos,
que te siguen cuando nos separamos,
yo seguiré admirando prodigios
en tus labios,
a resguardo de las aguas grises
que crecen como el calendario.
Tengo, guardadas en ti, horas de Venecia,
de pleamar sin olas
y caricias arenosas de las playas de Levante
que iluminaban tus ojos cuando te reías.
Miradas tuyas tengo, perdidas en la estela
espumosa,
aquella que hablaba de rumbos en pasado
y era puro aroma para la vista.
Quisieron quitármelas.
Querrán.
Íntimos miedos,
viejos pecados
de horizonte quebrado.
Esos recuerdos nuestros serán la niebla
en la que pierdan el rastro
de mis latidos,
de tus destellos.
Puse marcas en los mapas con los besos
que nos dimos,
los que dilataban las pupilas
como corazones.
Rastros dejé de tus ojos,
que teñían los ríos
como en Canaima.
Cerezas de cielo y agua,
dichosas de caricias,
cálidas bajo el abrigo
de tus párpados.
Buscaron mis caminos.
Buscarán,
enfebrecidos de falsa geografía.
Distancias,
desencuentros,
un agitar de manos
con la vista nublada.
Sus coordenadas serán el laberinto
que los aleje de nosotros
para siempre.
Enredé mechones tuyos en las fronteras,
en el contorno de las islas
y en los puentes del Sena.
El agua los saluda
como si no hubiese relojes.
Hay todavía violines que guardan
notas de tu voz
sin saber que ya no estás en Praga.
Hacías vibrar el aire
cuando pensabas nombrarme
y solo yo lo escuchaba.
Causaron heridas crueles.
Las causarán.
Pero no temas, amor.
Los nombres nuestros
que conservan en sus registros
no sabrán pronunciarlos.
Aunque estén escritos,
no podrán decirlos.
El tuyo no es de su mundo;
el mío, salvo en tus labios,
no tiene sonido.
R.
(No les concedo ni el olvido.
Conozco sus miradas turbias,
el charol de sus pisadas.

Absolutamente maravillosa y deliciosamente nostálgica
ResponderEliminarPrecioso paseo de sentimientos por hermosas ciudades.
ResponderEliminarSimplemente fantástico, igual que el resto de lo que escribe, me gusto mucho.
ResponderEliminarMuchísimas gracias, Antonio. Sin duda eres una persona en extremo generosa.
EliminarYou need to develop the idea, to make it grow, to nurture it, beutifull tones as they are, they still need to go with one another, it is almost beutifull.
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